Ellos Saben
El oscurecimiento del mundo se vive en cada espíritu que habita en un muerto viviente.
Uno se pregunta ¿quiénes llevan el timón, los vivos o los muertos? Y la respuesta está en la enfermedad exacerbada, esa danza desarticulada, ácida, pertinaz y despiadada que devora los sueños de los hombres.
Y lo terrorífico: ellos saben que nosotros lo sabemos. Depredan la vida a la luz del día y en la noche festejan sus saqueos.
Sin embargo, la infección ataca a la memoria y a la conciencia, carcome el cerebro para que el individuo parezca normal, sano y conforme; un cadáver perfecto, listo para ignorar a los vivos, imponerles su propio silencio o matarlos de olvido. Así se deshilvana la luz del mundo.
Algunos portamos capas a prueba de silencios y olvidos, de desdenes y mordidas: nos llamamos cymrys. No tememos a la oscuridad ni nos obsesiona la luz; buscamos las miradas vivas y las palabras sanadoras, los pechos expuestos y las manos abiertas; estamos en busca de ustedes para resistir y seguir amando la vida.
Los muertos no son nuestro problema, sino nosotros el de ellos.