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El arduo Camino del Rowan

El inicio del camino fue una reunión entre un grupo de amigos paganos a raíz de un encuentro excepcional (siempre consideramos que nuestro encuentro fue causal, que así tenía que ser), en ella, se comentó sobre el triste derrotero que el paganismo –particularmente en México y, en general, en el mundo– había tomado. Se culpaba de esto a la falta de claridad en el medio, a los restos de la New Age y al auge que la wicca comenzaba a tomar en ese entonces.

Fue así que la Maga Circe concibió la idea de crear un movimiento que presentara una postura crítica de la wicca, retomando las verdaderas raíces de ésta como movimiento, no como Tradición o Religión. Así, pensando en encauzar una faceta del paganismo nace Root Wicca, movimiento que defendía una postura purista, antimercantilista, no proselitista, crítica, no crédula; y buscaba que las personas que se acercaran al paganismo a través de la wicca, lo hicieran con un conocimiento cabal de sus implicaciones, con base en una información seria y confiable.

Claro que a muchos wiccanos no les gustó la idea (¿será por lo antimercantilista?) y se dieron a la tarea de argumentar y contrargumentar en el foro que se había creado –con el objetivo de tener un espacio de discusión con personas afines–, que si no estábamos de acuerdo con la wicca, pues que nos cambiáramos el nombre.

Lo que nunca entendieron fue que, en realidad, nosotros no estábamos ni a favor ni en contra de la wicca; sino en contra de la wicca como instrumento de confusión, atizado por los “expertos” que la catalogan como la “antigua religión” o le añaden panteones o prácticas tomadas de aquí y de allá, y crean nuevas y aberrantes versiones de lo mismo… o casi lo mismo.

Lo que tampoco entendieron, fue que el movimiento de Root Wicca pretendió ser crítico en torno a la misma wicca y desde ella, para detener los excesos, las trivialidades y el abuso indiscriminado de símbolos como runas, festivales druídicos, panteones celtas y demás. Sabíamos bien, ya entonces, que los cambios y la crítica son cosas que causan miedo y éste siempre produce violencia y reacciones de animadversión hacia aquello que lo genera; pero aún así nos atrevimos, y claro, nos topamos con el miedo.

Ante este panorama de francas reacciones adversas, finalmente (y no por darles gusto), Root Wicca se convirtió en Camino del Rowan; pero no por simple capricho, azar o imposición; sino como resultado lógico de nuestra formación socio-cultural; pues nuestro movimiento se transformó en una manera de expresión crítica, una búsqueda pagana experimental y una visión amplia (no universalista), a la que se adhirieron paganos e intelectuales que no eran wiccas, algunos incluso ateos, y que no estaban representando a una corriente espiritual específica; sino que buscaban –a través de un “movimiento cultural”– encontrar el sentido y el lugar en este territorio llamado paganismo.

De esta manera, la experiencia pagana del Rowan surgió sin pretensiones de adaptarse a moldes y definiciones, sino que literalmente fue un experimento piloto que dio buenos resultados en la vida cotidiana de los miembros de esta comunidad.

En este orden de cosas, fue un hecho ineludible el reconocer que, en todo el orbe pagano, los únicos que se atrevían a mantener una línea de acción impecable, original y extrema eran los miembros de la Orden Druida de México©. Así, naturalmente y de forma unánime, todos lo que se unieron al Rowan –y que eran personas que no habían asumido ningún camino, pero sí tenían inquietudes– decidieron refrendar vínculos de simpatía y deseos de conexión formales con la Orden Druida de México.

Los primeros en integrarse a ella y formar parte de sus Colegios fueron los Cerwitts, aguerrido clan de cazadores que acostumbra dar el primer paso  (siempre con la anuencia de la Junta de Sabios y del Consejo de Ancianos). Seguidamente los aldeanos Rowin se unieron activa y formalmente a la comunidad de la ODM©. Estas dos agrupaciones son expresiones arquetípicas del Paganismo sin Nombre que el Camino del Rowan experimenta y vivencia todos los días. Ambas agrupaciones están dispuestas a apoyar a la comunidad druida, pues se asumen ya aprendices de druidismo; aunque mantienen vivas –y eso se los ha permitido la ODM©– sus dinámicas de trabajo, su estilo de vida y la forma como concibieron, originalmente, su organización.

Sabemos que al Camino del Rowan todavía le falta un largo “camino” por recorrer, en su afán de mejorar el nivel del paganismo en México; pero como buenos paganos sin nombre y como mejores Rowans, seguiremos andando y sorteando las piedras en el Camino.

Camino del Rowan

 
¿Quién eres?

Hay varias etiquetas que designan al ser humano a su paso por el mundo; muchas de ellas obedecen a las interrelaciones sociales que establece con los otros. Así, se puede ser el “papá de…”, “la esposa de…”, “el hijo de…”, etc. Otras se deben al desarrollo profesional, de manera que nos convertimos en “el licenciado”, “la arquitecto”, “el doctor”, etc.  Podemos decir entonces, que las sociedades nos definen con base en aspectos externos a nosotros mismos, y  que a través de esas delimitaciones formales, nos clasifican y nos convierten en parte de diversos estratos sociales indiferenciados.
            Pese a todos estos marcadores, no hay ninguno que, social y psicológicamente, sea más fuerte que el nombre. El nombre da identidad, especificidad, diferencia. Es la raíz más fuerte con la sociedad porque se nos marca con él desde el nacimiento y, en ocasiones, incluso antes. En algunos casos conlleva tradición, pues al primer hijo se le pone el nombre del padre, que también fue del abuelo y así por varias generaciones atrás.
            El nombre siempre ha revestido importancia para las diferentes culturas, por ejemplo, entre los romanos había toda una ceremonia para imponerlo, lo daba el padre, el varón era nombrado como algún antepasado o como su padre; mientras que a la mujer se le imponía el gens (familia); así cualquier mujer nacida bajo el gens Julia se llamaba Julia y para distinguirla de otra se le añadía un numero que indicaba su posición de nacimiento (Julia Tertia, por ejemplo, sería una Julia nacida en el tercer sitio). Otro aspecto del nombre lo tienen los judíos, entre quienes es muy importante elegir el adecuado para sus hijos, pues lo designará dormido o despierto y permitirá que aparezca en la historia familiar hasta por 120 años. Estas dos por poner un ejemplo, pero la gran mayoría de las sociedades antiguas le daban al nombre un estatus importante, lo elegían con cuidado y mantenían la conciencia de que los acompañaría siempre. Las sociedades actuales han perdido esto.
            Hoy en día es común encontrar nombres que dan vergüenza a quienes los llevan y a quienes los ponen. Es común encontrar personas que nombran a sus hijos como modelos de coches, equipos de futbol, personajes de comics y toda una gama de opciones bizarras que marcarán las vidas de los pequeños que las llevan. Sí, es una irresponsabilidad paterna y materna; y el niño no puede hacer nada sobre esto.
            Pero hay otras modalidades de elegir nombres que son responsabilidad de la propia persona; sobre todo desde que al resurgir ciertas prácticas esotéricas que imitan la antigüedad, se adoptó –sin comprenderse– la costumbre de que al insertarse en un camino “espiritual” se cambie el nombre de pila, eligiendo lo que ha dado en llamarse “nombre mágico”. Y que por cierto, es un cambio temporal que sólo utilizan dentro de los círculos que frecuentan con estas prácticas, pero que no lo asumen ni lo llevan en su vida diaria, donde se siguen llamando Julieta, María, Juan o Esteban.  Si bien, esto ya conlleva una falta de conciencia en lo que respecta a elegir un nombre nuevo para investirse con él y acogerlo como parte de una transformación completa del ser; el colmo se presenta cuando alguien elige un nombre genérico para designarse a sí mismo. Por ejemplo, de pronto una persona elige llamarse “Chamana” dentro de su camino espiritual; esto además de tornar confuso el significado del término “Chamana” y del rol que debe desempeñar, hace que la persona que lo ostenta se transforme en un ser difuso, pues ya no ostenta un nombre específico, sino que se atreve a sugerir que su persona encarna todas las características de un rol suprapersonal. Trasladándolo a la sociedad actual, es como si alguien decidiera llamarse “Licenciado”. ¿Se imaginan a una persona por la calle presentándose: “Mucho gusto soy “Licenciado Pérez”? Licenciado en qué, sería lo primero que se le preguntaría.
            Esto es una práctica absurda que no demuestra conocimiento ni sabiduría, ni siquiera un manejo formal de los ritos, costumbres, usos y significados que entrañan los nombres en un camino espiritual. Debemos recordar que un nombre implica un destino; cuando recae en cada uno la elección de un destino a través de la designación fónica o escrita de una palabra, se debe elegir ese vocablo con total consciencia de aquello que se pretende emular, invocar o hacer emerger de nosotros mismos. Por el nombre somos conocidos en el mundo, el nombre nos identifica ante los dioses, nuestro nombre resuena en boca de nuestros hermanos y a través de él nos injurian los enemigos. Si vamos a elegir un nuevo nombre al adentrarnos en un camino espiritual, hagámoslo con la mínima conciencia de la diferencia que permite expresar, y no caigamos en el grandilocuente y a la vez mediocre ejercicio de elegir como nombre, una palabra que designa un rol mágico o religioso –como el de druida o druidesa, aunque sea en otro idioma como el gaélico (donde se dice Bandrui)– que, con esa acción, estaremos muy alejados de alcanzar.

Illgora Rowin

 

Desgastante

Con esa sola palabra se describe un proceso que ha sido largo dentro del esoterismo mexicano. Desgastante porque durante todo este tiempo el Rowan ha pugnado por despertar conciencias mientras sostiene una postura congruente con su visión del paganismo y con la visión del paganismo de la ODM (que son muy cercanas); además busca establecer delimitaciones claras en torno a los distintos movimientos amorfos que han surgido en esta sociedad informe; porque hay que reconocer que la sociedad mexicana es así, no tiene pies ni cabeza, su corazón late por razones equivocadas y rara vez utiliza su cabeza para algo más que ver por sí mismos… ¿todos son así? ¡¡¡¡POR LOS DIOSES, QUEREMOS CREER QUE NO!!!!

Desgraciadamente, nuestra experiencia con el medio esotérico de este país, que no pagano pues en realidad tienen una muy pobre visión de lo que eso es; nos ha demostrado que muchos son así: seres informes que van tomando de aquí y de allá lo que les gusta y les conviene y con eso van construyéndose, pegándose un disfraz a la medida de sus ambiciones, lo peor es que en ocasiones se les adhiere tanto al cuerpo que terminan por confundir su disfraz con su persona y ellos se creen sus propias mentiras. Hemos tenido la experiencia de ser atacados por muchos “tolerantes” por llamarnos “puristas”, cuando en ningún momento hemos pretendido que los demás lo sean, no nos importa que nos sigan, pero sí que nos respeten y que respeten aquello que consideramos sagrado y valioso. También hemos sido calificados de soberbios, de “secta”, de ilusos…pero esas mismas personas que así nos descalifican se nutren de nuestras ideas, leen con avidez nuestros textos y los textos de nuestros maestros los Druidas de la ODM, para luego deformarlos, ajustarlos a sus limitadas visiones, llenarse la boca con aquello que antes escupían. Ya sé que hemos dicho esto hasta el cansancio, por eso les decía que era “desgastante” y lo es para todos. Pero seguiremos haciéndolo mientras todos ellos sigan manoseando y parafraseando nuestras ideas.

¿Quieren ejemplos? Cuando empezábamos en esto de los foros, la mayoría de los (¿cómo llamarlos?) no católicos existentes se declaraban eclécticos, cobraban por cursos express para iniciarse en lo que sea con el mayor descaro, vendían todo lo vendible, cobraban por membresías a sus grupos, daban hechizos sin ton ni son en sus foros y un largo etc. Con el surgimiento del Camino del Rowan, que si lo recuerdan en un principio se llamó Root Wicca, muchas cosas cambiaron. Nosotros nos declaramos puristas, consideramos que cobrar era degradar la enseñanza (claro que en esos grupillo no hay enseñanza, sólo cosas manidas), nos importaba más el compromiso y la comprensión de un camino pagano antes que una iniciación rápida, intentamos ubicar a la wicca en su lugar justo: un movimiento de imaginería mágica. Luego, en nuestro camino encontramos a los druidas de la ODM, quienes consideraron estas posturas dignas y nos permitieron unirnos a sus filas. A todo esto, los Druidas comenzaron también a difundir un vocabulario diferente y propio a través de su foro, el Bosque de Brocéliande. Bueno, a nosotros nos atacaron hasta el cansancio y a ellos los tacharon de soberbios, secretistas y hasta inexistentes. Sin embargo, tiempo después en todos los foros que visitaba me encontraba con que las ideas del Rowan y el vocabulario de la ODM se les habían “pegado” a muchos “no católicos”; eso podría haber sido motivo de orgullo, sino fuera porque nunca nos dieron el crédito, parecía que todo emanaba de su cabecita ecléctica cuando en realidad salía de la nuestra purista. Bueno, -dijimos optimistamente-, estamos contaminando positivamente a las personas. Pero no, cambió su vocabulario pero no su actuar, pura apariencia.

¿Quieren un ejemplo más actual y específico? Han parafraseado nuestra MUSA. MUSA fue una revista que nació en el 2003, en ese tiempo a la Maga Circe se le ocurrió la idea de un pequeño boletín pagano y se lo comentó a una colaboradora cercana con quien trabajó en el diseño, la edición y la elaboración de artículos. Lo original de la idea no era en sí el boletín mismo (digo, la prensa escrita se inventó hace mucho); sino la estructura de sus secciones que evocaba, al mismo tiempo: un espíritu pagano juguetón, la atmósfera de los cuentos de hadas y el romanticismo que la gente siente hacia la magia. De esa manera nacieron las secciones de “La Manzana Envenenada”, “La Marmita de Merlina”, “Lunanda”, “El Buen Arte” y muchas otras. Esta forma de nombrar secciones no se utilizaba en ninguna otra revista de ese tiempo ni de este, hasta que surgió un boletín electrónico recientemente llamado “El bardo de la luna nueva”; en ese boletín malcopiaron la idea de MUSA (digo, es cierto que en la antigüedad la MUSA inspiraba al Bardo, pero de eso a piratear hay un gran trecho). Cierto, quizá los criadores (lo escribí bien, criadores es lo que quise decir) de ese boletín nos digan que las secciones no se llaman igual, ajá, pero díganme ¿de dónde salió “El Caldero de la Gran Abuela”? ¿Qué no “caldero” y “marmita” son sinónimos en nuestra lengua? Vamos, aunque hayan parafraseado nombres, la estructura de las secciones es la misma ¡¡¡Y eso es plagio!!! (La MUSA está registrada desde el 2005 bajo derechos de autor).

Ahora, quizá me puedan alegar que mucho se ha comprobado que dos personas pueden tener la misma idea –o una similar– al mismo tiempo y en lugares diferentes y sin haberse conocido. Cierto. El problema aquí es que la MUSA se creó hace mucho tiempo, hace 7 años exactamente, mientras que “El Bardo…” acaba de salir; el otro problema es que ciertos colaboradores de el dichoso “Bardo…”, están suscritos en el foro del Rowan y conocen nuestro boletín; un problema más es que existen antecedentes de esa manía de tomar ideas “prestadas” sin avisarle al dueño. ¿Pruebas de esta última afirmación? Les cuento toda la historia, al Rowan se le invitó (y tengo el correo) a participar en el programa de radio de Bandrui, el Rowan contestó de manera amable que iría con gusto y expondría abiertamente sus posturas y aclaró que, en ocasiones, éstas son polémicas. Esperamos la respuesta en vano, porque nunca se dio. Sin embargo, en el lapso de esperar esa respuesta sintonizamos el programa para ver el corte que éste tenía y ¡oh, sorpresa! Estaban hablando sobre el pagano, sobre cómo se puede definir esto y lo que estaban diciendo eran opiniones vertidas en un artículo del Rowan, que apareció en MUSA y en la página de la ODM, y que se llama ¿Qué es un pagano?; digo, en este artículo hay cosas de todos sabidas, como que pagano viene de pagus, pero hay otras que fueron ideas originales de su autora, producto de investigaciones y de pláticas con sus maestros. Es decir, fueron resultado de un proceso trabajado, colectivo e individual al mismo tiempo. Y no fueron capaces de citar la fuente, mínimo de decir que no eran sus ideas sino que las habían leído en alguna parte (digo, por si no querían citar al autor).

Muchos me dirán que no tiene caso esta denuncia, otros me dirán que hay que ser tolerantes, unos más que no vale la pena preocuparse por individuos tan faltos de clase; pero yo creo –y el Rowan conmigo y la ODM también– que el mundo no va a cambiar mientras sigamos permitiendo que todo esto exista. Mientras permitamos que personas que dicen “cambiar la conciencia” y “no volver elitista el conocimiento” sean tan incongruentes en su decir y su actuar. Porque me preguntó ¿Cómo se llaman a sí mismos tolerantes, abiertos y valientes, si después de invitarnos a su programa y de que nosotros aceptamos, no fueron capaces ni de mantener su invitación ni de darnos al menos una respuesta negativa? ¿Cómo se sienten “bardos” cuando no son capaces de crear cosas nuevas y originales? ¿Cómo es posible que pretendan un mundo mejor cuando se comportan de manera tan nefasta? Porque digo, podrían ser las peores personas del mundo y tener esperanza; pero para eso tendrían que iniciar por aceptarse. Pero ellos inician por creer que ya están en otro nivel, por encima de las personas comunes y que pueden enseñar y predicar un cambio de conciencia, aunque la suya siga tan igual como siempre.

Desgastante este tipo de luchas, desgastante este ir y venir entre personas que desean ser ciegas y sordas. Pero nunca nos daremos por vencidos en esta batalla, porque alguien tiene que ser la resistencia, porque nuestro espíritu es guerrero y porque nunca hemos tenido miedo de plantar la cara a quien sea.

Brighellia Cerwitt, orgullosa cazadora del Clan Cerwitt, discípula de los Druidas de la ODM, hermana de los Steppen Wolves, seguidora de las Lunas Guerreras, colaboradora de los Guerreros del Triskell, amiga de Bardos verdaderos.